163 jugadores se apuntaron este año al tradicional torneo de Villarrobledo, aunque finalmente sólo 136 acudieron a jugar. Esto es algo que suele ocurrir, pero que es vergonzoso en este torneo. Así que ya que todo el mundo habla maravillas de Villarrobledo, yo voy a comenzar por uno de sus defectos más grandes.
Al apuntarte, te indican que no sólo debes pagar mediante transferencia, si no que además debes estar allí un par de horas antes de que comience el torneo para confirmar tu asistencia.
A un servidor, debido a su bajada de elo en los últimos meses, le tocó pagar religiosamente al igual que supongo que hicieron la mayoría. En mi caso, al hacerlo desde Cajamadrid, la broma me salió por 37 euros.
Una vez comenzada la primera ronda, te das cuenta de que se han emparejado a casi 30 personas que ni han pagado ni han aparecido por allí. Lamentable.
Otra cosa que me gustaría destacar es la ya habitual tradición de hacerte pagar con menos de 2350 pero que el accesit sea de menos de 2300.
En fin, vayamos con lo que fue el torneo. Una maravilla para un aficionado al ajedrez, no solo disfrutando de tus partidas si no teniendo la oportunidad de enfrentarte a algún crack o de seguir sus propias partidas una vez finalizada la tuya. Jugadores como Topalov, Mamedyarov, Shirov, Ponomariov, Milov o Malakhov formaban parte de los invitados de lujo.
El vencedor fue el excampeón del mundo Vesselin Topalov, quien además de 3000 euros y el fijo que tuviese se llevó su peso en vino. Como sé que os gustan las fotos, he hecho unas cuantas, aunque las hice con el móvil y la calidad no es demasiado buena. Ya, ya sé que no se puede tener el móvil en la sala, pero también había que pagar mediante transferencia o si no no te emparejaban…
Autor: Daniel Rodriguez

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