
(El problema de Ajedrez que todos resolveremos algún dÃa)
(*) Dedicado al jugador desconocido, que habiendo jugado la partida de su vida nunca obtendrá el merecido reconocimiento.
Â
       Â
       Para los que no me conozcan, me presentaré: Mi nombre no es BenjamÃn Dundi. Poco importa cómo me llame en realidad, el nick de usuario con el que me registraron en la "Gran Web", ese nombre que escrito está en el filo de la guadaña que un dÃa ha de segar mi vida... hace tanto tiempo que nadie (que me importe) lo pronuncia (como uno quiere oirlo) que apenas lo recuerdo; últimamente, me conformo con escucharselo a una persona en su mitad, cuando, afortunadamente para ella, es demasiado tarde para mÃ.
         Me siento sólo y cansado como si llevara desde el principio de los tiempos y esto no se fuera a acabar nunca; cruzo ya el umbral a cuyos lados siempre quedan demasiados años: demasiados años tras de mà para lo poco que he hecho, demasiados años ante mà para lo poco que tengo pensado hacer. Apenas he comido una docena de veces acompañado y nadie podrá saber dónde estaba cuando yo le necesité. Puedo caerme ya muerto en el oscuro callejón de cualquier barrio de mi ciudad: hace tiempo que es verdad que nadie nos espera. No he hecho mucho caso a la gente de mi alrededor; discúlpenme si estaba demasiado ocupado traicionándome. Ya sólo soy lo que queda de mÃ; las pocas fuerzas que me restan las empleo en sostenerme y si aún conservo una ilusión... sé que la perderé. Nada tengo por lo que resistir ni que defender.
         Solo estoy yo. Soy completamente libre de tumbar el Rey o de esperar a que caiga la bandera; la partida la juego yo solo y sólo yo estoy en juego. Blancas juegan y pierden...sÃ, pero será en el mayor número de jugadas posible... ¡asà da gusto jugar!
Unos dÃas después...
un amigo de Zona me comentó que habÃa analizado la posición con el módulo y que el mejor movimiento era 1. Re2; cualquier otro conducÃa al mate en menos jugadas...
Conclusión: Un paso adelante, de frente, sin arrugarnos, ofreciéndonos... (con dos cojones, que decÃa el amigo)





