Uno siempre oye la misma canción:

El bueno de Capablanca perdió el título con Alekhine, podría decirse , de
formaaccidental. Era tan y tan superior que se confió y no se preparó mientras el malo de Alekhine, escondido en su alcoba a la luz de una vela , noche tras noche, estaba estudiando ajedrez como un condenado. El bueno de la película puso en juego su título alegremente, como tantas otras veces haría sin duda, y fue pillado por sorpresa ante el juego brillante del aspirante, que tuvo la gracia de la suerte. Ante la sorpresa, el bueno pidió un aplazamiento alegando que no se encontraba muy bien, pero el villano malote no cedió, y aprovechando esta circunstancia tan injusta logró derrotarle. Después de eso Alekhine se escondió y murió agarrado a su preciado título que había conseguido de forma tan ruin. Porque si llega a darle la revancha a Capablanca... Huyyyy, si llega a darle la revancha, pobrecito Alekhine, del 6-0 no le salva ni Dios! ¿Les suena el cuento?
Bueno, más o menos, la película está en el mercado en esta versión, pero si uno se molesta en leer un poco las biografías e informes que hacen referencia a los hechos, se encuentra con algunas informaciones que no suelen estar muy muy divulgadas.
Vean:
“El nuevo campeón del mundo, Capablanca, dominó en Londres en 1922. Hubo un número interesante de jugadores fuertes y se creía que el campeón no debería poder evadir retos a su título como había sucedido en el pasado. En este torneo, algunos de los mejores jugadores de la época (Alexander Alekhine, Efim Bogoljubov, Géza Maróczy, Richard Réti, Akiba Rubinstein, Tartakower y Milan Vidmar), se reunieron para discutir reglas para los campeonatos mundiales por venir. Entre otras cosas, una de las condiciones propuestas por el campeón fue que el aspirante al título tendría que reunir al menos diez mil dólares para el premio.” (Extracto de la biografía de José Raúl Capablanca).
Diez mil dólares!!! , en el año 1922!!! Si la finalidad de la reunión era que el campeón no pudiera evadir retos, sí que se lo pusieron "fácil" al retador.
Capablanca se aferró a su título y empezó a correr el tiempo: un año, dos años, tres, cuatro, cinco…nada. Ni la más mínima intención de ponerlo en juego.
En estos años, además del propio Alekhine, también Rubinstein y Nimzowitsch desafiaron a Capablanca pero no lograron reunir el dinero. Capablanca se mantuvo inflexible y sistemáticamente se negaba a jugar.
Después de seis años de reinado, sorprendentemente, el gobierno argentino aportó la suma de dinero exigida para que disputara un match contra Alekhine, con la condición de que éste se disputara en Buenos Aires.
Ya con el dinero dispuesto, Capablanca se vio forzado a defender su título. Cabe destacar que jamás se hubiera celebrado este famoso match sin el cumplimiento de la condición económica.
Durante el match, Alekhine se vio afectado por graves problemas bucales y tuvieron que sacarle hasta seis muelas.
El resultado fue de 6 victorias a 3 con un montón de tablas. Un resultado contundente que dañó mucho la imagen del “mito Capablanca”, hasta el punto que muchos de sus fans buscaron justificaciones, hasta llegar al absurdo.
No es cierto que Alekhine se negara a jugar la revancha, simplemente exigió las mismas condiciones económicas que Capablanca le había exigido a él: recaudar u$s 10,000. El aspirante no logró satisfacer esta condición y fue víctima de su propia arma.
Algunos fanáticos se atrevieron a criticar el hecho de que Alekhine pusiera el título en juego ante otros jugadores “inferiores” refiriéndose a Bogoljubov y Euwe y sin embargo no mencionan en absoluto que Capablanca no pusiera en juego su título ni una sola vez en 6 años ni siquiera ante jugadores "inferiores".
Los mismos fanáticos, ciegos de fe, daban por sentado que en el caso de que se hubiera jugado la revancha, Capablanca habría derrotado a Alekhine, pero...
¿Podemos estar seguros de eso?, ¿En qué nos podemos basar para decir que Capablanca habría derrotado a Alekhine?
El resultado 6-3 fue demasiado contundente como para atribuirlo a un mal día o a una mala racha. Tampoco se sostiene decir que Capablanca fue pillado por sorpresa. El match batió el récord de duración. ¿Cuántos días deben pasar para que una sorpresa deje de serlo?
Capablanca perdió el match, pero salvó el mito. ¿Seguro que Capablanca quería realmente la revancha? ¿Se imaginan las consecuencias de una segunda derrota con Alekhine?
¿No es un poco extraño que no surgiera ninguna contribución económica en todo el mundo para realizar esta anhelada revancha?
Saludos.
Un fan (objetivo) de Capablanca.
Josep Farell
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Muchas gracias por tu artículo, como puedes ver son pocas las personas que nos mandan artículos de opinión, así que cuando nos llega alguno nos sabe a gloria.
A mi personalmente me ha encantado, me gusta enterarme de estas curiosidades, así que ya sabes, cuando quieras nos mandas otro.
Un besazo guapo.
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Con esto de las canciones ya se sabe, si la música es bonita y la canción se repite continuamente, aunque la letra sea mala o no la entiendas, acabas tarareándola todo el día inconscientemente como un bobo.
No le hago mucho caso a estos temas, pero sí es cierto que había oido cierto "run-run" en este asunto del que no salía muy bien parado Alekhine, pero mi desinterés natural por profundizar en nada me llevó a quedarme con la melodía nada más.
Tal como lo cuentas, no entiendo que se reproche a Alekhine que exigiera las mismas garantías para defender su título que él sufrió para ser el retardor. Menos, que se hable de "sorpresa", eso, en la primera partida, en la segunda... pero un 6-3 creo que es suficientemente elocuente y ahuyenta cualquier atisbo de casualidad. En cuanto al resultado de esa posible revancha, no debía de tenerlo muy claro Capablanca ni sus fans cuando no llegó a concretarse.
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